Posicionamientos

Los sorteos por apellidos en la Administración

En la actua­li­dad, en las con­vo­ca­to­rias de la admi­nis­tra­ción públi­ca, el pro­ce­di­mien­to habi­tual que se con­tem­pla en caso de que las pun­tua­cio­nes de dos per­so­nas sean la mis­ma, con­sis­te en tener en cuen­ta la pri­me­ra o las dos pri­me­ras letras del ape­lli­do, o la pri­me­ra letra de ambos ape­lli­dos, rea­li­zan­do una lis­ta de los can­di­da­tos en orden alfa­bé­ti­co, para lue­go ele­gir en base a letras al azar.

Aun­que a pri­me­ra vis­ta pue­da pare­cer lo con­tra­rio, este tipo de sor­teos no es jus­to. Al no ser uni­for­me la dis­tri­bu­ción de ape­lli­dos, la pro­ba­bi­li­dad de salir ele­gi­do no será la mis­ma para todos los can­di­da­tos. Es cier­to que, a la hora de esco­ger las pri­me­ras letras de los ape­lli­dos, todas tie­nen la mis­ma pro­ba­bi­li­dad de ser esco­gi­das. Sin embar­go, los ape­lli­dos no se orga­ni­zan en la pobla­ción de for­ma alea­to­ria. Lo que quie­re decir, que encon­tra­re­mos muchas más per­so­nas cuyos ape­lli­dos empie­cen por deter­mi­na­das letras, como pue­den ser la A o la M, mien­tras que otros ape­lli­dos que comien­zan por letras menos comu­nes ten­drán una pro­ba­bi­li­dad mucho menor de ser esco­gi­dos.

Ade­más, se debe de tener en cuen­ta que la abun­dan­cia de ape­lli­dos que comien­cen por una deter­mi­na­da letra varia­rá depen­dien­do de la región en la que se reali­ce el sor­teo.

Otro pro­ble­ma aña­di­do a la depen­den­cia geo­grá­fi­ca de los resul­ta­dos son los posi­bles casos extre­mos que se pue­den dar depen­dien­do del núme­ro de aspi­ran­tes que se pre­sen­ten al sor­teo. Pues en una deter­mi­na­da situa­ción, pue­de que haya per­so­nas que siem­pre obten­gan la pla­za sin impor­tar las letras ele­gi­das en el sor­teo, par­tien­do siem­pre el pro­ble­ma de la dis­tri­bu­ción no alea­to­ria de los ape­lli­dos en la pobla­ción.

El estu­dio de la cuan­ti­fi­ca­ción de estas posi­bles dife­ren­cias que­da plas­ma­do en el artícu­lo de Rami­ro Mar­tí­nez Pini­lla en la revis­ta de divul­ga­ción de tra­ba­jos de estu­dian­tes de mate­má­ti­cas TEMat. En el que, median­te el aná­li­sis del mar­gen de error de los resul­ta­dos, se obtie­ne que las dife­ren­cias y des­igual­da­des que se pro­du­cen son sig­ni­fi­ca­ti­vas. Ade­más, en el artícu­lo pode­mos encon­trar un estu­dio de la depen­den­cia geo­grá­fi­ca de los resul­ta­dos y una pro­pues­ta alter­na­ti­va a este tipo de sor­teos, con­vir­tién­do­lo así, en un estu­dio deta­lla­do de la situa­ción actual.

Por tan­to, que­da total­men­te plas­ma­do que los sor­teos por ape­lli­dos son injus­tos, afec­tan­do así al dere­cho de igual­dad de con­di­cio­nes de los aspi­ran­tes a la con­vo­ca­to­ria públi­ca.

Por dicho moti­vo, des­de la Aso­cia­ción Nacio­nal de Estu­dian­tes de Mate­má­ti­cas, al igual que han hecho otras socie­da­des de carác­ter mate­má­ti­co, soli­ci­ta­mos la com­ple­ta eli­mi­na­ción de los sor­teos por ape­lli­dos en las con­vo­ca­to­rias públi­cas, con el obje­ti­vo de ase­gu­rar la igual­dad de con­di­cio­nes de todas las per­so­nas que com­pi­ten por con­se­guir una pla­za en las dis­tin­tas ramas de la Admi­nis­tra­ción.

Ins­ta­mos pues, a las ins­ti­tu­cio­nes per­ti­nen­tes, a la eli­mi­na­ción y sus­ti­tu­ción de este tipo de sor­teos por otros en los que se otor­gue la mis­ma pro­ba­bi­li­dad de obte­ner pla­za a todos los soli­ci­tan­tes.

Para fina­li­zar, nos gus­ta­ría ape­lar a la con­cien­cia­ción de las ins­ti­tu­cio­nes sobre la impor­tan­cia de la for­ma­ción mate­má­ti­ca de la pobla­ción. Pues, aun­que habi­tual­men­te no se sue­la emplear mate­má­ti­ca avan­za­da, con­si­de­ra­mos impres­cin­di­ble haber adqui­ri­do una for­ma­ción bási­ca para poder enten­der y plan­tear este tipo de pro­ble­mas que con­vi­ven con noso­tros en nues­tra socie­dad.