Biografías

John Forbes Nash

Economista y matemático estadounidense. Extraordinariamente dotado para el análisis matemático, Nash desarrolló su investigación en torno a la teoría de juegos, lo que le valió el Premio Nobel de Economía en 1994, junto a John Harsanyi y Reinhard Selten.

Nacido en 1928, de pequeño fue un niño solitario al que le gustaba mucho leer, y que jugaba poco con los niños de su edad. A los catorce años empezó a mostrar interés por las matemáticas y la química. Ingresó en el Carnegie Institute of Technology (en la actualidad la Universidad Carnegie-Mellon), con la intención de estudiar ingeniería química. pero, tras cursar algunas asignaturas de matemáticas, aceptó la sugerencia de sus profesores de orientar su carrera hacia esta materia. En 1948 se licenció en matemáticas y, tras recibir varias ofertas para realizar el doctorado, se decidió por la Universidad de Princeton.

En 1949 publicó en la revista Annals of Mathematics un artículo titulado «Non-cooperative Games», en el que se recogían las ideas principales de su tesis, que presentó el siguiente año en Princeton. En dicho artículo se exponían los puntos básicos sobre las estrategias y las posibilidades de predicción del comportamiento que se da en juegos no cooperativos con información incompleta.

Este clásico vídeo explica de manera sencilla la esencia del equilibrio de Nash. ¿O no?

Una vez finalizada su tesis, trabajó durante unos meses para la Corporación RAND, que estaba muy interesada en sus conocimientos de la teoría de juegos para aplicarlos a la estrategia militar y diplomática. En 1952 se incorporó al cuerpo docente del prestigioso Massachusetts Institute of Technology (MIT), donde realizó una importante labor de investigación sobre variables algebraicas reales múltiples.

Durante la década de los años cincuenta resolvió cuestiones de importancia como la demostración de la interpenetrabilidad isométrica de las variedades riemannianas en espacios euclídeos, y las ecuaciones diferenciales parciales bidimensionales, trabajo que realizó de forma independiente y simultánea a Ennio di Giorgi. Cabe destacar, que está muy relacionado con el teorema de Inversión de Lagrange: «Si la dependencia entre las variables w y z se encuentra definida de forma implícita mediante una ecuación del tipo f(w) = z, donde f es analítica (puede expresarse como una serie de potencias convergentes)en un punto a y f ‘(a) ≠ 0. Entonces es posible invertir o resolver la ecuación para w: w = g(z) donde g es analítica en el punto b = f(a)».

Toda esta labor se vio bruscamente interrumpida en 1959, cuando renunció voluntariamente a su plaza debido a una enfermedad que diagnosticaron como esquizofrenia paranoide. «Hasta cierto punto, las personas que están ‘locas’ son inconformistas, y la sociedad y sus familias desean que ellos vivan lo que parece ser una vida útil», dijo refiriéndose a la enfermedad.

Tras una larga serie de internamientos en instituciones psiquiátricas, se recuperó de su enfermedad en la década de los años noventa, lo que le permitió volver a la actividad científica. Desde entonces elaboró, hasta su muerte en 2015, algunos artículos relativos a las ecuaciones diferenciales y a su resolución mediante métodos numéricos.

En 1998, Sylvia Nasar publicó la novela A Beautiful Mind (editada en español en 2012 bajo el título Una mente prodigiosa). En 2001 se estrenó la película homónima (traducida en España como Una mente maravillosa). Basada en la vida de John Nash, la película ganó cuatro Oscars, incluyendo la categoría de mejor película. Esta no es una biografía exacta, ya que se encuentran ciertas diferencias entre la realidad y la ficción. A este respecto, el propio Nash declaró: «Tiene errores y licencias, incluso en los lugares de rodaje. Por ejemplo, no se rodó en la Universidad de Princeton, que es donde yo estudié, aunque sí aparece un edificio que hace pensar en Princeton». Sin embargo, reconoce que «lo positivo fue que supo llamar la atención en todo el mundo sobre la esquizofrenia».

A pesar de sus complicaciones fue un gran matemático con una gran mente, y hay ciertas frases suyas que perdurarán:

Siempre he creído en los números. En las ecuaciones y la lógica que llevan a la razón. Pero, después de una vida de búsqueda me digo, ¿Qué es la lógica? ¿Quién decide la razón?

John Forbes Nash

Y ante esta pregunta, nos quedamos con su respuesta:

He buscado a través de lo físico, lo metafísico, lo delirante, y vuelvo a empezar. Y he hecho el descubrimiento más importante de mi carrera, el más importante de mi vida. Sólo en las misteriosas ecuaciones del amor puede encontrarse alguna lógica.

John Forbes Nash